Historia, ciencia y cine: nuestras propuestas culturales de la semana

Reconocer nuestra historia

Algunos han considerado que el Madrid de los años 20 se construyó sobre aquella famosa máxima de Epicteto: “engrandecerás a tu pueblo, no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes». Cuestión de Ambiente pone fin a su estancia en los salones de Centrocentro este 24 de octubre tras cuatro meses de exposición continua. Su tema, una primavera urbana. Si aún no te has pasado a verla es el momento. A través de una amplio recorrido fotográfico y documental, esta exposición se propone recuperar la textura ambiental de una década desdibujada en la memoria. Los 20 fueron años de disciplina política, sí, la dictadura de Primo de Rivera no consentía pronunciamientos ni alteraciones contra su régimen, pero en lo cultural y ambiental España convivió, e incluso encabezó, la apertura y el auge de nuevas costumbres morales y estéticas. Fueron años de vanguardia artística, de jazz, de popularización del arte y de la vida del artista antes reservada para una reducida y pudiente aristocracia. Fueron años de apertura sexual, de renovación estética y lingüística. La generación del 98 pasó el relevo a una generación más abierta a una Europa que renqueaba tras la Gran Guerra y que tomaba como fruto un campo suyo de cenizas. En aquel Madrid compartieron café Ramón Gómez de la Serna, Álvaro Retana, José Zamora (diseñador), Tórtola Valencia (bailarina), Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Emilio Prados… Una sociedad de grandes nombres que por primera vez vertía su talento en un clima popular de cultura, de arte, de días que no echaban el cierre.

Este fin de semana termina en Centrocentro una oportunidad de liberar a la memoria de esas oscuras lecturas inercia del golpe del 36. La profundidad e inquietudes artísticas ya palpitaban antes de aquella tragedia. Nunca fue sano olvidar que la memoria es clave en el reconocimiento del presente y del futuro, pues en palabras de W. Benjamin: “el pasado comporta un secreto que nos remite a la redención.” Os dejamos aquí el link con más información:

Entender la ciencia, labor colectiva

La Escuela Popular de Personas Adultas de Prosperidad lleva desde 1973 organizando programas y alternativas educativas para mayores, vecinos, migrantes y refugiados. Como asociación autoorganizada, todas las personas que contribuyen en la organización de las actividades tienen el único propósito de ayudar a aprender a todo el que quiera cruzar sus puertas. Sin lucro de por medio, sus formadores se mueven por el principio moral de hacer del barrio (y de la sociedad) un espacio público en su sentido más genuino, un lugar accesible y en el que todos tengan la oportunidad de pronunciarse y transformar el mundo. Actualmente son varios los cursos y talleres que se están llevando a cabo, desde programas de español para migrantes y refugiadas, hasta cursos de alfabetización digital y laboratorios audiovisuales.

El taller del que queríamos hablaros hoy tiene como hilo conductor la historia social de la ciencia. El curso dio comienzo el pasado día 30 de septiembre y se realiza cada jueves de 19.30 a 21:00h en formato online. Esta iniciativa tiene como propósito facilitarnos una comprensión del fenómeno científico como un hecho histórico y en relación con los contextos sociales y económicos en los que va cobrando forma. Muchas veces concebimos la actividad de los científicos como un proyecto desinteresado, que ocurre en laboratorios aislados de las opiniones personales y cuyo único objetivo es la descripción de la verdad del mundo. En el imaginario colectivo tendemos a disociar ciencia y sociedad, pero la ciencia como institución no es más que un tipo de organización humana y como tal habremos de investigarla: en su contexto histórico, económico y social

Nosotros no hemos podido participar, pero según nos pudo contar uno de sus organizadores, el desarrollo es el siguiente: el taller sigue los principios pedagógicos de la Escuela, enfocándose en proponer una didáctica participativa: se coordinan una serie de ponencias que después se desarrollan y debaten en conjunto. De este modo, se articula un esquema horizontal en el que lo más relevante es la asimilación colectiva de conocimientos y de la realidad. Os dejamos aquí en enlace con la web de la Escuela:

Cine y forma: los raíles de la felicidad colectiva

Felicidad pública: Emilio Alonso https://elobrero.es/opinion/72702-politica-y-felicidad-publica.html

El Reina Sofía lleva todo el mes de octubre cobijando en el Edificio Sabatini un ciclo de cine y acción social llamado “Con h minúscula”. Quienes nos habéis escrito para darnos cuenta de ello habéis hecho hincapié en el elemento revelador del cine. Durante mucho tiempo, el cine fue considerado como un arma para la concienciación colectiva. Hoy en día vivimos tiempos en los que el mainstream cinematográfico reúne sus energías en torno al ocio y al divertimento del espectador, exigiendo su consumo y estrangulando su tiempo con eternas maratones. Pese a las diferencias, aquel proyecto inicial y el presenten comparten un cierto hermanamiento: el cine, y la cultura de la imagen en general, nos informa de la realidad, no solo en el sentido de que pone sobre la mesa nuestras preocupaciones o intereses materiales, sino que configura nuestra percepción y nos empuja a relacionarnos con el mundo de un cierto modo. En el cine encontramos conceptos enmascarados de inofensivas acciones. Puede ser, sin duda, un preámbulo para la acción, pero en ocasiones solo sirve de narcótico. La ficción y la verdad han ido siempre de la mano, ya sea para repartirse el prestigio o para echarlo todo por tierra. Sin embargo, uno de los temas que la una ni la otra han pretendido sortear ha sido la cuestión de la felicidad, y es precisamente de la felicidad considerada como felicidad pública entorno a lo que se ha montado este ciclo de cine. ¿Qué es la felicidad pública? Puede que la respuesta se esconda en los carretes.

Este fin de semana se proyectan en el Auditorio dos filmes: hoy viernes 22 tendremos a Barbara Koople con Harlan County U.S.A. y el sábado 23 podremos ver Los campesinos de la segunda fortaleza de Shinsuke Ogawa. La entrada es gratuita y se puede adquirir en la web, pero se debe reservar pues el auditorio tiene una capacidad máxima de 70 personas. Os dejamos aquí el programa completo del ciclo con detalle de todas las películas.

Fuente de la imagen: Museo Reina Sofía
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