Dos planes culturales para esta semana: Gabriel Calvo y la Casa de México

La lumbre del folklore: el espíritu de Lorca

Gabriel Calvo es uno de los folkloristas más reputados del momento. Algunos especialistas lo han definido como “intérprete, juglar, narrador y bululú dedicado a la divulgación del romancero tradicional”. Con una amplia producción musical centrada en el folklore norcastellano y con un especial favoritismo por su tierra -Salamanca- Gabriel Calvo visita el próximo 18 de noviembre el Círculo de Bellas Artes para presentar por primera vez en la capital su último espectáculo: “Folklorquiando. Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca”. Este trabajo fue presentado en 2020, un recital teatralizado que sigue la línea de sus anteriores producciones y que en esta ocasión busca reanimar la obra de Lorca, dirigiendo un viaje didáctico, pero sobre todo musical, a través de 20 romances escogidos del poeta granadino.

Lorca es principalmente conocido como poeta y como dramaturgo, no obstante, desde sus inicios como artista, su inquietud le obligó a escrutar el espíritu de los pueblos que representaba, abriéndose paso entre sus vísceras, entre sus calamidades, con el fin diseccionar su espíritu y así recomponer con palabras su vida dormida. “El teatro es poesía viva”, dijo Lorca alguna vez. El “Romancero Gitano”, de hecho, no es otra cosa que el crudo esfuerzo de recomponer el cosmos premitológico sobre el que se yerguen las vivencias del pueblo andaluz. Podemos decir así que la intención de Gabriel Calvo es revivificar la obra de un poeta que ya realizó tal esfuerzo: rescatar a la historia (con minúsculas) de su olvido, sumergirse en su matriz, hacer presente de nuevo el sentimiento y componer un ambiente total con los pocos fragmentos que nos legó nuestro pasado. En ocasiones, lo sencillo es comprender la realidad conceptualmente: en las palabras existen sentidos que, engañosamente, parecen conservarse imperturbables. Sin embargo, en la música, en el teatro de marionetas, en la expresión popular concreta encontramos matices que parpadean tenues más allá de los textos. Quizá esta sea una buena ocasión para recuperarlos. 

El espíritu del pueblo mexicano

Siempre resulta interesante estudiar en clave histórica como dos tradiciones artísticas, en principio absolutamente extrañas entre sí, se encuentran por primera vez y emprenden un camino compartido. Desde hace unas semanas, la Colección de Arte Moderno de la Casa de México abre sus puertas al público con una selección de obras que exploran el arte fantástico y el genuino colorido de la expresión pictórica mexicana. Cuando André Breton visitó México en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, afirmó que, sin lugar a dudas, aquella era una nación con un “espíritu surrealista natural”. Fue entonces cuando la corriente simbolista europea llegó a una América que ya ejercitaba algunos de sus códigos pictóricos. La pluralidad de sus temas, su florida reverencia a los muertos, su ritualidad, la policromía de su simbolismo y su mística popular movieron al fundador del Surrealismo francés a profundizar en su cotidianeidad más espontánea.

Esta exposición sigue la línea habitual del Centro: ofrecer un repertorio artístico que permita conocer el espíritu mexicano a través de sus inquietudes estéticas, ya sea a través de esculturas, de manufacturas populares, o de lienzos y materiales pictóricos. Además, es “la primera exposición colectiva en España que reúne la obra de 15 mujeres artistas de la escena mexicana”. La muestra abunda en tres áreas temáticas: lo inusual cotidiano como la prueba del simbolismo y las raíces del imaginario y la identidad mexicana; la magia de los hechizos, la preocupación por lo incomprensible en la vida humana a través del renacimiento del interés en la identidad precolombina durante todo el siglo XX; y por último, el sentimiento de lo fantástico como categoría crítica hacia las tendencias simplificadoras del realismo, corriente que afirma la realidad como un producto redondo, cerrado, del que solo queda discurrir descriptivamente desanimando a explorar las posibilidades formales y compositivas de otros estilos literarios que abrazan una realidad más abierta. A razón de esta corriente, más abierta a la conmoción literaria de una creatividad comprometida, surgirían algunos de los nombres más conocidos de la escena literaria americana: Cortázar, Alejandra Pizarnik, Garcia Marquéz.

En definitiva, la exposición está abierta al público hasta el 6 de febrero, os dejamos con más información en link. Entre los artistas son: Ruth Bernhard, Lola Álvarez Bravo, Leonora Carrington, Ángeles Garduño, Flor Garduño, Rosario Guillermo. Disfruten

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